Introducción
¿Te sentís más hinchada, cansada o con más antojos por lo dulce? ¿Aumentaste grasa abdominal sin haber cambiado mucho tus hábitos? Puede que estés atravesando un proceso silencioso pero muy común en la perimenopausia: resistencia a la insulina.
Entender este fenómeno es clave para prevenir enfermedades metabólicas y, sobre todo, para mejorar tu calidad de vida.
¿Qué es la insulina y por qué se vuelve “resistente”?
La insulina es una hormona que se encarga de llevar la glucosa (azúcar) desde la sangre hacia las células, donde se usa como energía.
Cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina, esa señal ya no se escucha tan bien. Como respuesta, el páncreas produce más y más insulina para compensar.
El resultado:
Más insulina circulando
Más facilidad para acumular grasa, sobre todo abdominal
Más hambre (especialmente por carbohidratos)
Más cansancio
¿Por qué sucede esto en la perimenopausia?
Durante esta etapa, los estrógenos disminuyen y eso afecta la forma en que el cuerpo gestiona los carbohidratos. Además, suele haber más estrés, menos descanso y menos masa muscular, lo que contribuye a este desequilibrio.
Todo esto crea un círculo difícil de romper:
➡ Menor sensibilidad a la insulina
➡ Más insulina en sangre
➡ Más grasa abdominal
➡ Más inflamación y cansancio
➡ Más ganas de comer “algo dulce”
¿Cómo saber si tengo resistencia a la insulina?
Hay señales clínicas (como la grasa abdominal que cuesta bajar), pero también puede evaluarse con estudios como:
Glucemia en ayunas
Insulinemia
HOMA-IR
Hemoglobina glicosilada
Consultar con tu médica/o y tu nutricionista es clave para interpretarlos.
¿Qué podés hacer desde la alimentación y el estilo de vida?
🥚 Incluir buena proteína en cada comida (huevos, carnes magras, legumbres, tofu).
🥦 Sumar vegetales ricos en fibra: ayudan a estabilizar el azúcar en sangre.
🥑 Incorporar grasas buenas: palta, frutos secos, semillas, aceite de oliva.
⛔ Evitar los ultraprocesados y los azúcares simples.
🏋️♀️ Entrenar fuerza 2-3 veces por semana: aumenta la sensibilidad a la insulina.
😴 Dormir bien y manejar el estrés: el cortisol alto también aumenta la resistencia a la insulina.
Tu cuerpo está buscando adaptarse a esta nueva forma de vida
La buena noticia es que este círculo sí se puede cortar. Con pequeños cambios sostenidos y una mirada integral, podés recuperar tu energía, estabilizar tu peso y mejorar la salud metabólica en esta etapa clave.
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