Los embutidos forman parte habitual de la dieta de muchas personas: jamón cocido, salchichas, chorizo, bacon o mortadela aparecen con frecuencia en desayunos, bocadillos y cenas rápidas. Sin embargo, en los últimos años la evidencia científica ha señalado que su consumo frecuente puede tener efectos negativos para la salud.
¿Por qué los embutidos pueden ser problemáticos?
Los embutidos pertenecen al grupo de carnes procesadas, es decir, carnes que han sido modificadas mediante procesos como:
salado
curado
fermentación
ahumado
adición de conservantes
Estos procesos se utilizan para mejorar el sabor y la conservación, pero también pueden generar compuestos que se relacionan con un mayor riesgo de enfermedad.
De hecho, en 2015 la Organización Mundial de la Salud a través de la International Agency for Research on Cancer clasificó las carnes procesadas como carcinógenas para humanos (grupo 1), basándose principalmente en la evidencia que relaciona su consumo con cáncer colorrectal.
Esto no significa que comer embutidos ocasionalmente provoque cáncer, pero sí que un consumo habitual y elevado aumenta el riesgo a largo plazo.
¿Qué componentes influyen en ese riesgo?
Entre los factores que pueden explicar esta relación se encuentran:
nitritos y nitratos usados como conservantes
formación de nitrosaminas durante el procesado
alto contenido en sal
presencia de grasas saturadas
Además, muchos embutidos son alimentos ultraprocesados, lo que suele asociarse con una menor calidad nutricional global.
¿Debemos eliminarlos completamente?
La mayoría de guías nutricionales no hablan de prohibición, sino de reducción y consumo ocasional.
Es decir, los embutidos pueden formar parte de la dieta de manera esporádica, pero no deberían ser una fuente habitual de proteína.
Alternativas más saludables
Existen muchas opciones sencillas para sustituir los embutidos en bocadillos, desayunos o comidas rápidas.
Huevos
Son una de las proteínas más completas nutricionalmente, con todos los aminoácidos esenciales. Muy fácil de preparar en cualquier elaboración.
Pescado
Especialmente pescados como sardinas, atún o salmón, que además aportan omega-3 beneficiosos para la salud cardiovascular.
Pollo o pavo cocinado en casa
Una pechuga de pollo o pavo asada y cortada en lonchas es una alternativa mucho más saludable que los fiambres industriales. Personalmente, yo guiso pechuga de pollo con verduras y desmenuzo la carne, lo guardo en un tupper y voy usándolo durante la semana.
Legumbres
Hummus, lentejas o garbanzos ofrecen proteína vegetal, fibra y micronutrientes. Yo soy fan del hummus casero.
Frutos secos y semillas
Aportan grasas saludables y pueden complementar muchas comidas.
La clave: alimentos menos procesados
Más que centrarse únicamente en eliminar alimentos, la recomendación más útil es priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados.
Cuando la base de la dieta incluye verduras, frutas, legumbres, pescado, huevos y cereales integrales, el consumo de embutidos suele reducirse de forma natural.
