Una opción vegetariana rica en fibra, hierro y proteína vegetal. Es una forma deliciosa y aromática de incluir leguminosas en la dieta con propiedades antiinflamatorias gracias a la cúrcuma y el jengibre.
Ingredientes
o1.5 tazas de garbanzo cocido (246 g)
o100 gramos de espinaca, hoja, fresca, cruda
o1 unidad grande de cebolla (200 g)
o70 gramos de yogur griego
o1 cucharada sopera de aceite de oliva (9 g)
o1 cucharadita de jengibre (2 g)
Método de preparación
1.
Sofreír: En una sartén antiadherente grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Agrega la cebolla, el ajo y el jengibre. Cocina por 3-4 minutos hasta que la cebolla esté transparente.2.
Especiar: Añade el tomate picado, la cúrcuma, el comino, la sal y la pimienta. Remueve bien y cocina por 5 minutos hasta que el tomate suelte su jugo y se forme una pasta ligera.3.
Integrar: Agrega los garbanzos (previamente escurridos y lavados) y la leche de coco (o yogur). Mezcla bien para que los garbanzos se impregnen del sabor.4.
Cocción final: Añade las espinacas frescas. Tapa la sartén y deja cocinar a fuego bajo por 5 minutos más o hasta que la espinaca se reduzca y la salsa espese un poco.5.
Servir: Rectifica la sazón y sirve caliente. Se puede acompañar con una porción pequeña de arroz integral o quinoa.